Juan Hernandez Juan Hernandez

Qué comprobar antes de comprar un coche de segunda mano

Comprar un coche de segunda mano puede salir muy bien. Pero también puede salir muy caro. Lo veo a menudo. Personas que compran con ilusión, firman rápido, se llevan el coche y a los pocos días empiezan los problemas. Testigos en el cuadro, embrague gastado, pérdida o consumo de aceite, neumáticos no homologados, historial poco claro o reparaciones de chapa que nadie había explicado.

Y entonces llega la frase de siempre: «Si lo llego a saber, no lo compro.» El problema es ese. Que muchas veces se podía haber sabido antes.

Antes de ver el coche: documentación

Antes de desplazarte, pide documentación. Si el vendedor se molesta por esto, mala señal. Comprar un coche no es comprar un teléfono usado. Hay matrícula, bastidor, titulares, cargas, ITV, mantenimiento y, a veces, mucha historia detrás.

Lo primero es revisar el permiso de circulación y la ficha técnica. El número de bastidor, el VIN, debe coincidir con la documentación y con el bastidor físico del coche. Parece una comprobación muy básica, pero precisamente por eso mucha gente no la hace.

Después, pide un informe de la DGT. La propia DGT indica que el informe del vehículo puede ser útil para comprar un vehículo de segunda mano y permite consultar información pública de vehículos matriculados en España. Hay varios tipos de informe, entre ellos reducido, completo, datos técnicos y cargas. El informe completo puede incluir titularidad, historial de ITV, kilometraje, datos técnicos y revisiones pendientes. Si bien es cierto que tampoco es la prueba definitiva…

Y luego está el mantenimiento. Libro de revisiones, facturas, ITV, cambios de aceite, distribución, embrague, neumáticos, frenos. Un coche con historial claro no es perfecto, pero empieza mejor que uno en el que todo se resume en «está muy cuidado».

La inspección visual. Mirar sin prisa

El coche hay que verlo de día. Nunca con prisas, nunca en un garaje oscuro y nunca bajo la presión de «tengo otro comprador esperando».

Empieza por la carrocería. Mira las uniones entre capó, aletas, puertas y portón. Si hay diferencias de color entre paneles, pintura con textura extraña, tornillos marcados, piezas mal alineadas o holguras distintas de un lado a otro, puede haber tenido un golpe.

Que un coche haya tenido un golpe no significa automáticamente que sea una mala compra. Lo importante es saberlo. No vale lo mismo un coche sin daños estructurales que uno reparado después de un impacto importante.

Agáchate y mira los bajos. Busca fugas, golpes, óxido, plásticos rotos, restos de barro seco o zonas demasiado limpias en comparación con el resto. A veces una zona recién limpiada dice más que una zona sucia.

Revisa los neumáticos. No mires solo si «tienen dibujo». Mira la fecha DOT, el desgaste por dentro y por fuera, y si los cuatro neumáticos son coherentes entre sí. Un desgaste irregular puede apuntar a mala alineación, suspensión tocada o incluso a un golpe previo.

Dentro del coche, mira lo que se toca todos los días: volante, pedales, asiento del conductor, pomo del cambio, botones y cinturones. El desgaste tiene que encajar con los kilómetros. Un coche con 70.000 kilómetros y el interior muy castigado no siempre está mal, pero hay que preguntarse por qué.

Y huele. Parece una tontería, pero no lo es. Olor a humedad, moho o ambientador muy fuerte puede esconder filtraciones, limpieza intensiva o un intento de tapar algo.

Lo que no se ve a simple vista

Aquí está la parte importante. Hay problemas que no se detectan mirando el coche por fuera ni dando una vuelta.

El kilometraje, por ejemplo. No basta con mirar el cuadro. Hay que contrastarlo con ITV, documentación, historial y, cuando es posible, con datos almacenados en distintas centralitas. No siempre se puede demostrar una manipulación, pero sí se pueden detectar incoherencias.

También está la diagnosis electrónica. Un coche moderno guarda mucha información en sus módulos: motor, ABS, airbag, cambio, cuadro, dirección, climatización, sistemas de asistencia. Una diagnosis seria no consiste solo en «enchufar la máquina y ver si hay fallos». Hay que interpretar lo que aparece y también lo que no aparece.

Aunque si alguien ha borrado averías antes de enseñarte el coche, no siempre se van a recuperar. Pero muchas veces quedan pistas como por ejemplo monitores sin completar, fallos intermitentes, registros en otros módulos, kilometrajes incoherentes o síntomas que no encajan con la explicación del vendedor.

También está la pintura. Sin un medidor de espesores no puedes saber con seguridad qué piezas han sido repintadas o reparadas. Hay reparaciones perfectamente correctas. El problema son las reparaciones mal hechas, las que afectan a estructura o las que se ocultan para vender el coche como si nunca hubiera pasado nada.

El error más caro. Enamorarse del coche

Este es el fallo más habitual. El comprador ve el coche, le gusta, lo imagina ya en su garaje y empieza a justificar todo lo demás.

«El vendedor parece buena persona.»

«Está muy limpio.»

«Me ha dicho que nunca ha dado problemas.»

«Seguro que ese ruido no es nada.»

Puede ser. Pero también puede no serlo.

Si compras a un profesional, recuerda que existen derechos como consumidor ante faltas de conformidad. En vehículos de segunda mano, la ley permite pactar un plazo inferior al general, pero no por debajo de un año desde la entrega. Si compras a un particular, el escenario cambia, es el Código Civil el que regula los vicios ocultos, pero el plazo para ejercitar estas acciones es de seis meses desde la entrega y no es una garantía entendida como tal.

Por eso es tan importante revisar antes. Reclamar después puede hacerse, pero siempre será más lento, más incómodo y más incierto que detectar el problema antes de pagar.

Mi consejo

Si vas a pagar 8.000, 15.000 o 25.000 euros por un coche usado, no tiene sentido jugarte la operación por ahorrar una inspección.

Una inspección precompra no sirve para prometer que el coche nunca fallará. Eso no lo puede prometer nadie. Sirve para reducir riesgos, detectar señales de alarma y saber qué estás comprando realmente.

Mi trabajo es revisar el vehículo con criterio técnico, hacer diagnosis con un equipo profesional (Autel Maxisys 906 Pro), comprobar documentación, inspeccionar daños, valorar coherencia de kilómetros y detectar indicios que a simple vista pueden pasar desapercibidos.

Si el coche está bien, lo compras con más tranquilidad. Si aparecen defectos, puedes negociar el precio con argumentos.

Y si aparecen problemas serios, lo mejor no es negociar. Lo mejor es no comprar.

En una compra de segunda mano, a veces el mejor informe no es el que te ayuda a comprar un coche. Es el que evita que compres el coche equivocado.

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Perito de la aseguradora vs. perito independiente: por qué importa la diferencia

Una vez me llamó un cliente bastante enfadado. Había tenido un accidente y la aseguradora le había valorado el coche en 4.200 euros. Él había estado mirando vehículos similares y no encontraba nada parecido por menos de 7.000.

Su pregunta fue muy directa:

«¿Cómo puede decir el perito que mi coche vale eso?»

Y mi respuesta también fue bastante directa:

«Porque ese perito no trabaja para ti.»

Esto no significa que el perito de la aseguradora actúe mal. No se trata de eso. De hecho, cualquier perito, lo contrate quien lo contrate, debe actuar con objetividad. Pero hay una realidad que muchas personas descubren tarde y es que no es lo mismo una valoración encargada por la compañía que una valoración encargada por el asegurado.

El perito de la aseguradora

Cuando tienes un siniestro, la compañía suele enviar a su propio perito. Puede ser personal interno o un colaborador externo (gabinete pericial). Su trabajo consiste en revisar los daños, valorar la reparación o determinar si el vehículo debe declararse siniestro total. Hasta aquí, todo normal. El problema aparece cuando el asegurado piensa que ese perito está defendiendo sus intereses. Y no es exactamente así.

El perito de la aseguradora interviene dentro del procedimiento de la compañía. Su informe sirve para que la aseguradora fije su posición. Puede estar bien hecho, puede ser técnicamente correcto y puede ser honesto. Pero no deja de ser una valoración promovida por una de las partes interesadas en el resultado económico del siniestro.

Por eso, cuando la indemnización te parece claramente baja, no conviene aceptarla sin más. Lo prudente es contrastarla.

El perito independiente

Aquí es donde entra el perito independiente. Mi trabajo no consiste en darte la razón porque me contrates. Eso sería un error y, además, sería contrario a lo que debe hacer un perito. Mi trabajo consiste en revisar el vehículo, la documentación, la valoración de la aseguradora y el mercado real, y decirte si técnicamente hay base para reclamar.

A veces la hay. A veces no.

Si la valoración de la compañía está bien justificada, te lo diré. Si el valor ofrecido es razonable, también. Y si veo que reclamar no va a compensarte, prefiero decírtelo desde el principio antes que hacerte gastar dinero en un informe que no va a cambiar nada.

La imparcialidad no significa ponerse en medio sin mojarse. Significa sostener una conclusión porque los datos la aguantan.

Qué dice el artículo 38 de la Ley de Contrato de Seguro

Muchas personas no saben que la Ley de Contrato de Seguro prevé un procedimiento para estos casos.

Cuando asegurado y aseguradora no se ponen de acuerdo sobre el importe de la indemnización, el artículo 38 permite que cada parte designe su propio perito. Es decir, la compañía puede tener su perito, pero tú también puedes nombrar el tuyo.

Si ambos peritos llegan a un acuerdo, se recoge en un acta conjunta. En esa acta deben constar las causas del siniestro, la valoración de los daños y las circunstancias que influyen en la indemnización.

Si no hay acuerdo entre los dos peritos, puede nombrarse un tercer perito. Y el dictamen que resulte puede llegar a ser vinculante si no se impugna dentro de los plazos legales.

Es decir, que no estás obligado a quedarte de brazos cruzados si no estás conforme con la valoración de la compañía.

Cuándo merece la pena pedir una segunda valoración

Los casos más habituales que veo en Valladolid y Palencia (y otras provincias de Castilla y León) son cuando la reparación está infravalorada. Por ejemplo, cuando la aseguradora ofrece una cantidad que no cubre realmente el coste de reparar el vehículo con criterios técnicos razonables. Otro caso es cuando se declara siniestro total con un valor demasiado bajo. Esto ocurre mucho. La compañía toma como referencia un valor venal o una estimación que no siempre refleja lo que cuesta comprar un vehículo similar en el mercado real. Hay veces que los daños no están incluidos. Es decir, se valoran piezas visibles, como paragolpes, faros o aletas, pero quedan fuera elementos estructurales, mecánicos o de dirección que cambian por completo el importe de la reparación.

Cuando el informe de la aseguradora no explica bien cómo llega a la cifra. Una valoración no debería ser solo un número. Debe poder justificarse.

Y si la aseguradora no acepta el informe

Puede ocurrir. De hecho, es frecuente que la primera respuesta sea negativa. Pero no es lo mismo reclamar diciendo «me parece poco» que reclamar con un informe técnico firmado, documentado, con fotografías, referencias, criterios de valoración y una explicación clara de por qué la indemnización ofrecida no se ajusta al daño real o al valor razonable del vehículo.

Un buen informe no garantiza que la compañía cambie de criterio automáticamente. Pero cambia la conversación. Ya no se discute desde la impresión personal del asegurado, sino desde una valoración técnica que puede utilizarse en una negociación, en una reclamación formal o, si no queda otra vía, en un procedimiento judicial.

Una afirmación que me suelen hacer

«Carlos, si contrato un perito, ya empiezo gastando dinero.»

Es verdad. Y por eso no todos los casos merecen un informe. Antes de hacer nada, hay que mirar si la diferencia económica compensa. No tiene sentido gastar en una pericial si el margen de mejora es pequeño o si la valoración de la aseguradora está bien fundamentada.

Pero cuando la diferencia es importante, el informe pericial puede ser decisivo. Si la compañía ofrece 4.200 euros y el vehículo, bien justificado, puede defenderse en 6.500 o 7.000, entonces sí merece la pena estudiar el caso.

Mi forma de trabajar es primero revisar si hay base técnica. Si la hay, se informa. Si no la hay, también se dice.

Porque un perito no está para maquillar o «vestir el muñeco» en una reclamación. Está para poner orden, datos y criterio técnico donde normalmente solo hay enfado, dudas y una oferta de la aseguradora que el cliente no sabe si debe aceptar.

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Cómo funciona un informe pericial de un coche y para qué sirve realmente

Una de las preguntas que más me hacen es: «¿Pero un informe pericial qué es exactamente?». Y es comprensible. Hasta que no te ves en una situación con tu coche, nunca has tenido que pensar en esto. Voy a intentar contarlo de la forma más clara posible, sin tecnicismos, para que cuando alguien te diga que necesitas uno sepas a qué te enfrentas.

Un informe pericial es una opinión técnica con valor legal

Esa es la definición corta. Cuando hay una discrepancia entre dos partes sobre algo técnico de un vehículo (una avería, un daño, una valoración) y necesitas que alguien con criterio profesional independiente diga lo que está pasando de verdad, ahí entra el perito.

Un informe pericial es un documento donde un profesional analiza el vehículo, documenta los hechos con fotografías y datos, y emite unas conclusiones técnicas fundamentadas. Pero la clave no es el análisis en sí. La clave es que ese informe tiene valor probatorio: puede usarse para negociar con la otra parte o presentarlo ante un juez como prueba.

¿Por qué no vale con lo que diga un mecánico?

Un mecánico es un profesional fundamental, pero su función es reparar. Su informe te dice qué falla y cuánto cuesta arreglarlo. Eso a un juez no le sirve por sí solo.

Un perito hace algo distinto. Analiza por qué ha pasado, desde cuándo existía el problema, si se podía haber evitado, si hay manipulación, si los daños son coherentes con lo declarado y qué responsabilidad técnica corresponde a cada parte. Es un análisis con metodología y trazabilidad, redactado para que pueda defenderse en sala.

Por ponerte un ejemplo: un mecánico te dice «tienes la junta de culata pasada, son 2.500 euros». Un perito determina si esa junta se rompió por un defecto del motor (de fábrica), por un mantenimiento inadecuado, por un sobrecalentamiento previo o por desgaste normal. Y eso, en un proceso de reclamación, es lo que decide si te toca pagar a ti o al concesionario.

Cómo trabajo yo en cada caso

Cuando alguien me llama, lo primero es una conversación de unos minutos. Me cuentas qué ha pasado, qué documentación tienes y qué quieres conseguir. Con eso te digo si un peritaje puede ayudarte o no. Si veo que tu caso no tiene recorrido, te lo digo directamente y no te cobro nada por esa consulta. He llegado a desaconsejar peritajes a clientes que estaban dispuestos a pagarme. Prefiero perder un encargo a hacerte gastar dinero en algo que no va a servirte.

Si decidimos seguir adelante, te doy un presupuesto cerrado. Sin sorpresas. Quedamos para inspeccionar el vehículo donde sea: en un taller, en un concesionario, en tu domicilio. Lo habitual es Valladolid, Palencia y el resto de Castilla y León, aunque también he peritado fuera cuando ha sido necesario.

¿Qué llevo a una inspección?

Mi equipo varía según el tipo de caso, pero en general suelo trabajar con máquina de diagnosis avanzada para leer la centralita y detectar fallos electrónicos o errores borrados, medidor de espesores de pintura para identificar repintados, masillas y reparaciones ocultas de chapa, instrumentos para medir desgaste de discos de freno y profundidad de neumáticos, herramientas de medición y comprobación específicas según la avería, y por supuesto cámara para documentar todo lo que veo.

La inspección dura entre una y dos horas dependiendo del vehículo y del problema. Yo mientras voy tomando notas, fotos y vídeos.

Lo que viene después: el informe

Después de la inspección me siento a redactar. Un informe pericial bien hecho no son cuatro folios sueltos. Es un documento estructurado con apartados claros: identificación del vehículo, descripción de la inspección y los métodos empleados, evidencias fotográficas, análisis técnico, conclusiones y mi identificación profesional con número de colegiado.

Te lo entrego en formato digital y físico si lo necesitas. Está redactado para que lo entienda cualquier persona, pero con todo el rigor técnico que exige un tribunal. Y es defendible, es decir, si me lo cuestionan, puedo responder por cada afirmación que hago en él.

¿Para qué casos sirve?

Para muchos. Vicios ocultos en compraventa de vehículos. Rechazo de garantía por parte de un concesionario. Discrepancias con la valoración de daños de una aseguradora tras un siniestro. Averías mecánicas repetitivas con posible mala praxis del taller. Valoración del vehículo en procesos de divorcio o herencia. Cualquier situación en la que un tribunal o un tercero necesite una opinión técnica fundamentada sobre un coche.

Si me llama un abogado, ¿cómo trabajamos?

Trabajo habitualmente con despachos de Valladolid y Palencia. Cuando un abogado me deriva un caso, mantenemos comunicación directa durante todo el proceso. Adapto el ritmo del informe al procedimiento, le hago saber por adelantado las conclusiones probables para que pueda planificar su estrategia, y si llega el momento del juicio, acudo al juzgado a ratificar y defender mis conclusiones ante el juez y las partes contrarias.

Y si la otra parte presenta su propio perito

Es lo normal. La aseguradora, el concesionario o el vendedor van a presentar el suyo, que dirá lo contrario que el mío. En ese caso lo que se enfrentan son las metodologías y la solidez técnica de cada informe. Por eso hago las cosas con rigor desde el principio: cada conclusión tiene que estar respaldada por evidencias documentadas. Si el otro perito no puede sostener técnicamente lo que afirma, su informe se cae.

¿Cuánto cuesta un informe pericial de un coche?

Depende del tipo de caso, de la complejidad del análisis y del desplazamiento. Un peritaje sencillo de pre-compra puede rondar los 200 o 300 euros, mientras que un informe completo para un procedimiento judicial con ratificación en sala puede oscilar entre 450 y 1.500 euros, dependiendo de la magnitud técnica del asunto.

Te paso siempre presupuesto cerrado antes de empezar. Sin sorpresas. Y antes de eso, una primera conversación gratuita en la que valoro si tu caso tiene recorrido. Si veo que un peritaje no te va a aportar valor, te lo digo directamente y no te cobro nada. He llegado a desaconsejar informes a clientes que estaban dispuestos a pagarme. Prefiero perder un encargo a hacerte gastar dinero en algo que no vaya a servirte.

¿Cuánto tarda en estar listo el informe?

El plazo habitual va de 1 a 7 días desde la inspección del vehículo, dependiendo de la complejidad técnica del caso y de la documentación que haya que analizar. Para un informe de pre-compra puedo entregar el documento en 24 horas porque la decisión del cliente suele ser urgente. Si necesitas algo más rápido por algún motivo, lo hablamos y veo cómo encajarlo.

¿Qué información necesito reunir antes del peritaje?

Lo que tengas a mano. No te preocupes si te falta algo, ya lo iremos completando. Estos son los documentos que suelen ser útiles:

  • Documentación del vehículo: permiso de circulación, ficha técnica, libro de mantenimiento, contrato de compraventa o factura de compra. Si tienes el informe de la DGT también ayuda.

  • Historial de la avería o del problema: facturas de talleres, presupuestos de reparación, partes de aseguradora si los hay.

  • Comunicaciones con la otra parte: correos electrónicos, mensajes con el vendedor o con el concesionario, hojas de reclamación si las has presentado.

  • Fotografías o vídeos del estado del vehículo anteriores al problema o que muestren la evolución del daño.

  • Si te falta documentación importante, te explico cómo conseguirla. Hay informes oficiales que se pueden pedir y que aportan mucho valor al expediente.

¿Un informe pericial sirve para negociar antes de ir a juicio?

Casi siempre. De hecho, la mayoría de los casos que perito no acaban en un tribunal. Cuando la otra parte (concesionario, aseguradora, vendedor) recibe un informe firmado por un ingeniero industrial colegiado con datos técnicos sólidos, sabe que ir a juicio va a salirle caro y con altas probabilidades de perder. Ese momento es cuando se sientan a negociar.

Hay muchos casos que se resuelven con una simple reclamación formal acompañada del informe pericial. Sin abogados de por medio, sin demanda, sin juicio. Otros sí han llegado a sala, y en esos casos acompaño el proceso hasta el final ratificando el informe ante el juez.

Lo importante es que el informe esté bien hecho desde el principio. Un informe flojo no asusta a nadie. Uno técnicamente sólido y defendible cambia las reglas del juego.

¿Puedes pedir un informe pericial si ya has reparado el coche?

Es una de las preguntas que más recibo. La respuesta corta: depende.

Si has reparado el coche pero conservas todas las piezas dañadas, las facturas detalladas y, si es posible, fotografías del estado anterior a la reparación, todavía hay margen para hacer un peritaje. Aunque no sea ideal, se puede reconstruir técnicamente lo que pasó.

Si has reparado sin guardar piezas ni fotos, el peritaje se complica mucho. En esos casos te diré con franqueza si tiene sentido seguir adelante o no. A veces sí, a veces no.

Por eso siempre doy el consejo de que antes de reparar nada, haz fotos detalladas del daño y guarda las piezas que se sustituyan. Si más adelante decides reclamar, vas a tener mucho más en la mano.

¿Y si vivo fuera de Valladolid o Palencia?

Trabajo principalmente en Valladolid, Palencia y el resto de Castilla y León. Pero he peritado vehículos e instalaciones en otras provincias cuando el caso lo ha requerido. Si estás fuera de mi zona habitual, llámame igualmente y lo valoramos. Si veo que tiene sentido desplazarme, te paso presupuesto incluyendo el desplazamiento. Si no, te puedo recomendar peritos de confianza en tu zona.

Una última cosa: la formación importa

No todos los peritos tienen la misma titulación. Yo soy ingeniero industrial colegiado (Nº 19340 del COIIM) perito judicial miembro de la Asociación de Peritos Judicicales del Reino de España (ASPEJURE Nº 03610), y eso significa que tengo competencia técnica plena en ingeniería mecánica y de automoción reconocida legalmente. Para un juez, recibir un informe firmado por un ingeniero industrial colegiado no es lo mismo que recibirlo de alguien sin esa titulación específica. La diferencia se nota especialmente cuando llega el momento de la ratificación en sala.

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Juan Hernandez Juan Hernandez

Qué hacer si el concesionario rechaza la garantía de tu coche

La semana pasada me llamó una mujer de Palencia. Había comprado un coche en un concesionario hacía siete meses y el embrague había empezado a fallar. Lo llevó al servicio oficial y el jefe de taller le dijo que era por su forma de conducir. Ella fue a un taller de confianza y le presupuestaron 1.800 euros.

Esto pasa más de lo que se cree. Y muchos clientes acaban pagando porque no saben que pueden reclamar.

La ley está de tu lado, aunque parezca lo contrario

Cuando compras un coche en un concesionario o una compraventa, tienes una garantía legal de mínimo 1 año si es de segunda mano y 3 años si es nuevo. Eso no se puede negociar ni reducir, por muchas cláusulas raras que metan en el contrato.

Y hay un detalle que cambia las reglas del juego: durante los dos primeros años desde la entrega, la ley presume que cualquier defecto que aparezca ya existía cuando te entregaron el coche. Es decir, no eres tú quien tiene que demostrar que el problema venía de fábrica. Es el vendedor el que tiene que demostrar que lo has provocado tú.

¿Cuándo el rechazo es legítimo?

Solo en casos concretos, es decir, si has tenido un golpe que ha provocado el fallo, si el coche ha sufrido un mantenimiento inadecuado documentado, o si se trata de desgaste natural de piezas consumibles como pastillas de freno o neumáticos. Fuera de eso, el rechazo no tiene base legal.

El problema es que muchos concesionarios rechazan garantías con argumentos vagos esperando que el cliente no insista. «Es desgaste», «es mal uso», «no entra». Sin un informe técnico que lo respalde. Y la mayoría de la gente, sin conocimientos para rebatirlo, acaba pagando.

Lo que tienes que hacer

Primero, no aceptes la negativa de palabra. Pide que te den por escrito el motivo del rechazo. Si no quieren dártelo, mala señal. Significa que no tienen argumentos sólidos.

Segundo, guarda todo. Contrato de compra, facturas, emails, mensajes de WhatsApp con el vendedor o con el taller, presupuestos, fotografías. Cualquier cosa puede ser útil más adelante.

Tercero, presenta una reclamación formal. Puedes hacerlo en el propio concesionario con una hoja de reclamaciones, en la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) o por burofax al vendedor. El burofax es la opción más contundente porque deja constancia legal de que has reclamado.

Y cuarto, si el vendedor no responde o mantiene el rechazo, ahí entro yo. Inspecciono el vehículo, analizo la avería técnicamente y elaboro un informe pericial que determina si el defecto es de fabricación, un fallo preexistente o realmente un mal uso. Ese informe es la prueba que tu abogado necesita.

Casos que he resuelto sin llegar a juicio

La mayoría de las veces no hace falta llegar a un tribunal. Cuando el concesionario recibe un informe pericial firmado, se da cuenta de que el cliente va en serio y que tiene base para ganar el juicio. En ese momento la postura suele cambiar y se ofrece una solución.

He tenido clientes a los que el concesionario les había rechazado una avería de motor diciendo que era por aceite inadecuado, y al peritar el vehículo encontré evidencias claras de un defecto de fabricación que había sido reclamado por otros propietarios del mismo modelo. Con el informe en la mano, el concesionario acabó cubriendo la reparación completa.

Por qué importa quién firma el informe

No todos los informes tienen el mismo peso ante un tribunal. Un informe bien redactado, estructurado, respaldado con pruebas y firmado por un ingeniero industrial colegiado tiene un respaldo técnico y legal superior.

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Juan Hernandez Juan Hernandez

Vicios ocultos al comprar un coche de segunda mano: lo que he visto en años de peritajes

Hace unas semanas me llamó un chico de Valladolid que había comprado un coche de segunda mano por internet. Todo parecía perfecto: buen precio, fotos impecables, el vendedor muy amable. A los quince días el coche empezó a echar humo blanco por el escape. Lo llevó a un taller y le dijeron que el motor tenía la junta de culata pasada y que la reparación rondaba los 2.500 euros. El vendedor, por supuesto, dejó de contestar al teléfono.

Esto me lo encuentro constantemente. Y lo peor es que mucha gente asume la pérdida porque piensa que al ser segunda mano no tiene derecho a reclamar. Pues sí lo tiene.

Lo que no se sabe

Cuando compras un coche de segunda mano, ya sea a un particular o a una compraventa, el vendedor responde de los defectos que existían antes de la venta y que no te comunicó. Da igual que te diga que lo vendía tal cual o que firmases un documento diciendo que lo aceptabas en el estado en que estaba. Si el defecto es grave y estaba ahí antes de que pagaras, tienes derecho a reclamar.

Lo que cambia según a quién le compres es el plazo. Si fue a un particular, tienes 6 meses. Si fue a un profesional, al menos 1 año. Parecen plazos largos pero se pasan volando, sobre todo cuando estás yendo y viniendo al taller intentando entender qué le pasa al coche.

Casos reales que he peritado

Sin entrar en datos personales, te cuento algunos casos que he tenido para que te hagas una idea de lo que me llega:

Un cliente compró un todoterreno en una compraventa de Palencia. A los dos meses empezó a fallar la caja de cambios automática. El vendedor le dijo que era por su forma de conducir. Lo perité y encontré que la centralita tenía los errores borrados recientemente. La caja llevaba tiempo fallando y alguien se había molestado en limpiar las evidencias electrónicas.

Otro caso: una señora compró un coche que supuestamente tenía 92.000 kilómetros. Al revisarlo, el desgaste de los pedales, el volante y el asiento del conductor no cuadraba ni de lejos con esos kilómetros. Hice una consulta del historial y el coche había pasado la ITV un año antes con 165.000 kilómetros. Le habían echado para atrás el cuentakilómetros.

Y otro que me llega mucho: coches repintados enteros para tapar un golpe gordo. Por fuera parecen perfectos, pero pasas el medidor de espesores y ves capas de masilla y pintura que no deberían estar ahí. Debajo hay chapa doblada o incluso reparaciones estructurales que comprometen la seguridad del vehículo.

¿Qué hago yo en estos casos?

Voy a ver el coche con mi equipo: máquina de diagnosis para leer la centralita, medidor de espesores para detectar repintados y masillas, y las herramientas necesarias para evaluar el estado real del vehículo. Hago un informe con fotos, datos y conclusiones explicadas de forma clara. Ese informe es lo que le da base técnica a la reclamación, ya sea para negociar directamente con el vendedor o para presentarlo ante un juez si hace falta.

No siempre digo que sí. Si veo que el defecto es desgaste normal o que no vas a poder demostrar que existía antes de la compra, te lo digo. Prefiero ser honesto a cobrarte un informe que no te va a servir.

Un consejo que doy siempre

Si estás pensando en comprar un coche de segunda mano, hazte un favor: antes de pagar, pide que un perito independiente lo revise. Cuesta mucho menos que una reparación sorpresa. Y si ya lo has comprado y algo no cuadra, no esperes. Cuanto antes se documente el problema, más fácil es demostrar que ya venía así.

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