Vicios ocultos al comprar un coche de segunda mano: tus derechos y cómo reclamar

Hace unas semanas me llamó un chico de Valladolid que había comprado un coche de segunda mano por internet. Todo parecía perfecto: buen precio, fotos impecables, el vendedor muy amable. El mismo día, el coche empezó a echar humo blanco por el escape. Lo llevó a un taller y le dijeron que el motor tenía la junta de culata pasada y que la reparación rondaba los 2.570 euros aproximadamente. El vendedor, por supuesto, dejó de contestar al teléfono.

Esto me lo encuentro constantemente. Y lo peor es que mucha gente asume la pérdida porque piensa que al ser segunda mano no tiene derecho a reclamar. Pues sí lo tiene.

Lo que la gente no sabe

Cuando compras un coche de segunda mano, ya sea a un particular o a una compraventa, el vendedor responde de los defectos que existían antes de la venta y que no te comunicó. Da igual que te diga que lo vendía tal cual o que firmases un documento diciendo que lo aceptabas en el estado en que estaba. Si el defecto es grave y estaba ahí antes de que pagaras, tienes derecho a reclamar.

Lo que cambia según a quién le compres es el plazo. Si fue a un particular, tienes 6 meses (aunque no es una garantía como tal, tiene matices). Si fue a un profesional, al menos 1 año (en este caso si que es una garantía a todos los efectos). Parecen plazos largos pero se pasan volando, sobre todo cuando estás yendo y viniendo al taller intentando entender qué le pasa al coche.

Casos reales que he peritado

Sin entrar en datos personales, te cuento algunos casos que he tenido para que te hagas una idea de lo que me llega:

Un cliente compró un todoterreno en una compraventa de Palencia. A los dos meses empezó a fallar la caja de cambios automática. El vendedor le dijo que era por su forma de conducir. Lo perité y encontré que la centralita tenía los errores borrados recientemente. La caja llevaba tiempo fallando y alguien se había molestado en limpiar las evidencias electrónicas.

Otro caso: una señora compró un coche que supuestamente tenía 92.200 kilómetros. Al revisarlo, el desgaste de los pedales, el volante y el asiento del conductor no cuadraba ni de lejos con esos kilómetros. Hice una consulta del historial y el coche había pasado la ITV un año antes con 165.000 kilómetros. Le habían echado para atrás el cuentakilómetros.

Y otro que me llega mucho: coches repintados enteros para tapar un golpe gordo. Por fuera parecen perfectos, pero pasas el medidor de espesores y ves capas de masilla y pintura que no deberían estar ahí. Debajo hay chapa doblada o incluso reparaciones estructurales que comprometen la seguridad del vehículo.

¿Qué hago yo en estos casos?

Voy a ver el coche con mi equipo: máquina de diagnosis para leer la centralita, medidor de espesores para detectar repintados y masillas, y las herramientas necesarias para evaluar el estado real del vehículo. Estudio en profundidad el caso y hago un informe con fotos, datos y conclusiones explicadas de forma clara. Ese informe es lo que le da base técnica a la reclamación, ya sea para negociar directamente con el vendedor o para presentarlo ante un juez si hace falta.

Un consejo que doy siempre

Si estás pensando en comprar un coche de segunda mano, hazte un favor: antes de pagar, pide que un perito independiente lo revise. Cuesta mucho menos que una reparación sorpresa. Y si ya lo has comprado y algo no cuadra, no esperes. Cuanto antes se documente el problema, más fácil es demostrar que ya venía así.

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